Tengo los mejores recuerdos de las navidades pasadas en familia, y
de mi ciudad, tan bonita, con sus calles iluminadas.
Hay lugares tradicionales de Pereira que han cambiado, como los
sectores de la Avenida Circunvalar, Los Alpes, la calle 14 y el barrio Los
Álamos, pero que permanecen en el recuerdo, especialmente por los alumbrados
navideños.
Hoy, esos mismos lugares ya no son residenciales, el comercio los
ha hecho suyos, y el desorden también.
La Circunvalar dejó su antigua belleza de casas señoriales para
convertirse en edificaciones mal subdivididas: ruido, invasión del espacio
público, publicidad visual, todo se mezcla para ir deteriorando lo que antaño
fuera un lugar urbanísticamente privilegiado, de viviendas con una arquitectura
destacada. Lo mismo podría decirse de la
calle 14 y del barrio Los Álamos: las antiguas casas parecen buques fantasmas,
que luchan para no hundirse definitivamente en la oscuridad de lo inhabitado.
No obstante, hay otros barrios en Pereira, animados, iluminados, llenos
de objetos navideños, productos de la creatividad de sus moradores. Uno de ellos es Altavista, en la ciudadela Cuba. Qué lindas son sus calles alumbradas: luces,
figuras decorativas y el ánimo de quienes allí habitan, hacen de este un lugar
muy especial para vivir la navidad.
Huyendo de la soledad de los condominios privados, y de la
frialdad de los lugares tradicionales en donde sólo queda el recuerdo, he
encontrado en barrios como Altavista el encanto de lo genuino. Ese gesto de originalidad no programada, que
surge para sí misma, una manera de vivir la navidad con el calor y el
entusiasmo que no se encuentran en otros lugares.
Mañana es navidad. Anhelo estar
allí, en un barrio de aquello sabiertos a la calle, populares y auténticos, rodeada
de la gente sencilla que es contenta por definición, y en donde se hacen
natillas y sancochos en leñas que ahúman los andenes.
Me gusta ver la ciudad como una sola, con sus barrios y sus
gentes, pero tal vez no alcance a recorrer todos los lugares que quisiera, y,
por ello, deseo utilizar este medio para enviarles a mis lectores un saludo de
navidad, sea cual fuere el lugar en que se encuentren. Con él van mis mejores deseos para los días
por venir, y el agradecimiento por haber compartido conmigo durante este año sus
preocupaciones y buenas ideas. El
interés que han mostrado por mis opiniones, en ocasiones inmerecido, ése ha sido
mi regalo. ¡Muchas gracias y felices fiestas!
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