martes, 2 de julio de 2013

PEREIRA, TERRITORIO INTELIGENTE

Este fue el foro,  realizado por la revista Semana, en el que se mencionaron algunos aspectos del proyecto “Ciudades Sostenibles y Competitivas”,  a ejecutarse con recursos del BID.

Creo en la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación, y me parece supremamente interesante que se vayan a invertir en la ciudad 900 mil millones de pesos (cifra muy significativa),  en proyectos relacionados con estos temas.

Revisando la información que hay al respecto, se encuentran algunas líneas bases de las áreas a trabajar y los indicadores o metas a lograr en cada aspecto.  Me  pareció un buen diagnóstico, para empezar.  Sin embargo, habrá que tener la cabeza muy bien puesta,  para lograr que los recursos no se desperdicien en consultorías de diagnóstico, o en la ejecución de proyectos aislados.  La ciudad es un sistema complejo y con este enfoque deben ser abordados los temas.

Después de mi asistencia al foro,  quedé con una gran expectativa y la ilusión de que este proyecto nos sirva para transformar la ciudad.

Me quedaron, también, varias cosas claras.  La infraestructura, la del cemento, de la que a veces se piensa que rivaliza con la sostenibilidad y la competitividad, es la base del modelo.  Es el A del ABC.  No se pude ser competitivo con las calles llenas de huecos, con un aeropuerto en mal estado, o con permanentes cortes de energía, y,  no se puede aspirar a ser sostenible si los sistemas de  acueducto y alcantarillado no funcionan bien, si no se protegen las zonas de ladera, o no se cuenta con un transporte masivo de alta eficiencia y que se movilice a través de energías limpias, etc.   Y, hay que empezar por resolverle a la población los fundamentales: vivienda, alimentación, salud y educación.  Para ello, además de facilitar las condiciones para que los ciudadanos puedan acceder a un trabajo de calidad, también se necesita infraestructura.

Después viene la conectividad.  El estar todos en línea, gobierno e instituciones, para compartir información y no duplicar esfuerzos.   Y, más adelante, el darle voz al ciudadano, e integrarlo a esta red de información, para poderlo atender en tiempo real.  Por último, atraer a los mejores talentos disponibles para que vengan a la ciudad y le ayuden a convertirse en un polo de desarrollo económico, y, ahí sí, empezar a ver los frutos de todo este esfuerzo.

Pero, me quedó una gran frustración. Este era el escenario propicio para ver los logros de la administración en la ejecución de su plan de desarrollo.  Me dio pesar ver al Alcalde salirle al paso al foro a punta de discurso, mientras que su vecino, el primer mandatario de Manizales, venía armado con un verdadero arsenal de ejecutorias y proyectos.  Cifras y buenas proyecciones vimos del Alcalde de la ciudad vecina.  El anfitrión no mostró sus resultados.  No puede ser que no los tenga, me niego a creer que esa sea la razón.  Pienso que desperdició la oportunidad más importante de su cuatrenio para lucirse en el tema central de su gobierno.  Yo, si fuera él, no se lo perdonaría a quien haya sido el responsable de esta terrible omisión. 




lunes, 24 de junio de 2013

¡¡¡PEREIRANAS, A MUCHO HONOR!!!

Es difícil decir “soy pereirana”.  Muchas, no sin razón, han optado por decir: “de Pereira”, “nacida en Pereira”, y otras, vergonzantes, hacen la consabida aclaración: “de Pereira, pero no pereirana”.   Independientemente de cómo lo asuma cada una, lo cierto es que cargamos con un estigma, algo parecido a una perpetua “letra escarlata”.

Por ejemplo, cuando fui a Bogotá a hacer un estudio de postgrado, mis compañeros me recibieron con la siguiente pregunta: “¿es verdad que todos los prostíbulos de Colombia se llaman las pereiranas?”.  Fue una agresiva introducción a la cual tuve que hacer frente con valor y algo de antipatía.

Pienso que el asunto obedece a razones de fondo, al hecho de que la prostitución, en efecto,  se ejerce  aquí,  o es ejercida en otras partes,  por personas provenientes de esta ciudad.  Y, también, hay algo de forma,  es como un apodo.

Las condiciones sociales hacen que las personas tengan que comerciar con lo que tienen, aquello que no requiere grandes inversiones para ser productivo.  No sé es prostituta por vocación, deseo o voluntad de serlo, aunque seguramente habrá sus excepciones.  Esta es una condición inherente a la pobreza, como lo son las invasiones en zonas de alto riesgo o las ventas informales.  El hambre, en general, lleva al ser humano a medidas,  muchas veces desesperadas,  en busca de la supervivencia.  Para eliminar el síntoma hay que ir a la causa.

Las mujeres del común no tenemos acceso a las entidades responsables de tomar acciones en cuanto a las redes de trata de personas, o a estudios comparativos a los cuales se pueda echar mano para desmentir o confirmar si la prostitución se ejerce en esta ciudad de una forma más extendida que en otras.   Además, no creo que llegar a demostrarlo, si fuera posible, tenga ninguna utilidad. 

No obstante, trabajadoras, madres, deportistas, artistas, ejecutivas,  intelectuales,  profesoras, estudiantes, etc., no tenemos por qué ser sumisas y aguantarnos el remoquete.  No hay que hacer eco de la estulticia dando explicaciones pendejas porque, además, es mejor ser desinhibida que frígida, y, el ejercicio libre y consciente de la sexualidad es una conquista de la sociedad moderna. 

Gracias a nuestra lucha por ser autónomas no tenemos que seguir aparentando ser “eternas vírgenes”.  Ya no necesitamos convencer a nadie de nuestras castas virtudes para que nos sostenga de por vida.  Así que, en igualdad de condiciones, no hay por qué dar cuenta sobre la vida íntima, y es de tontos pensar que una cierta tendencia a la promiscuidad sea definida por la ciudad de origen.  

Una actitud seria y firme frente a este fenómeno ayudaría, por lo menos en la forma, a quitarnos esa molestia de encima y a dejar al descubierto la ignorancia, el mal gusto,  y la pobreza intelectual del interlocutor que apele a estas insinuaciones.  Hay reflexiones mucho más importantes que hacer con respecto a este tema.  Por eso, trascendamos el hecho,  y no nos sintamos aludidas en lo más mínimo.  Como decía la mamá: ¡a palabras necias oídos sordos!. 


lunes, 17 de junio de 2013

“PIENSA, ALIMÉNTATE, AHORRA”

Bajo este lema se celebró, el pasado 5 de junio, el día mundial del medio ambiente.  Se trata de una campaña para reducir los desechos de alimentos.   Según la FAO, cada año se desperdician 1,3 billones de toneladas de comida, 1 de cada 7 personas se va a la cama con hambre y más de 20.000 niños menores de 5 años se mueren de hambre cada día.

Las estadísticas son frías, pero, 20.000 personas pueden llenar un estadio.  Así  que somos una “civilización” que mata de inanición a niños pequeños, a razón de un estadio por día. 

La producción industrializada de alimentos no ha logrado la eliminación del hambre, pero sí ha dejado a su paso devastadoras consecuencias para el medio ambiente y para los seres humanos.  Estudios muy serios, como los realizados por la investigadora y documentalista francesa Marie-Monique Robin, delatan la “mafia” en la que se ha convertido la producción masiva de alimentos y el control de la misma a través de la manipulación de las semillas.  Es sólo una de las voces que se han venido alzando en contra de los abusos de las multinacionales, como Monsanto, y de la agroindustria, cuyos efectos adversos no se compensan con los resultados.

Según la FAO, la producción mundial de alimentos ocupa un 25% de la superficie de la tierra, a ella se destina un 70% del consumo de agua,  y genera el 80% de la deforestación y el 30% de los gases que se producen en el planeta.  Es, por lo tanto, una de las actividades que más afecta la pérdida de la biodiversidad y los cambios en el uso del suelo.

Nuestras miradas, en cuanto a hábitos ecológicos, están enfocadas en las emisiones de los vehículos, el reciclaje, el desperdicio del agua a nivel doméstico, etc., todo eso está muy bien.  Empero,  no estamos cayendo en cuenta de lo que comemos, cómo lo escogemos, y cuánto botamos.  Al desechar comida se están desperdiciando todos los recursos que se emplearon para cultivarla y procesarla.  Adicionalmente, muchos de los alimentos que consumimos no tienen ningún valor nutricional  y están repletos de químicos que afectan gravemente a la salud.

Infortunadamente no tenemos acceso a los medios de producción,  y se nos dificulta tomar decisiones de compra informadas y racionales.  Nos toca contentarnos con lo que se nos ofrece en el mercado.

Sería muy importante que,  más allá de la retórica de la frontera agrícola municipal, se le diera un impulso a la agricultura ecológica.  Es seguro que, siendo este un interés mundial ratificado por la FAO, deben existir recursos para cofinanciar proyectos de este tipo.  Existe a nivel mundial una población,  en rápido crecimiento, dispuesta a pagar por este tipo de productos.  En un principio se podría atender el mercado local –muy desabastecido de esta comida- y se abriría una alternativa de negocio para nuestros productores del campo, con muchas opciones a futuro.  Algo realmente innovador y con alto valor agregado.  Producir comida de manera ecológica no significa hacerlo como lo hacían nuestros antepasados, para ello, los avances de la ciencia también cuentan.






martes, 11 de junio de 2013

¿OTRA FRUSTRACIÓN EN EL SESQUICENTENARIO?

Han sido muchas las voces que se han alzado,  desalentadas al observar lo que han denominado improvisación o falta de planificación,  en cuanto a las celebraciones del Sesquicentenario.

De lo que se ha visto hasta ahora y lo que falta para los días restantes,  se pude decir que en materia de infraestructura nos viene salvando la gestión de la Cámara de Comercio con su Centro de Convenciones, puesto que la Alcaldía se limitó a un pálido proyecto de remodelación de la calle 19.  Y, en cuanto a las actividades culturales, se ve un esfuerzo por parte del Instituto de Cultura que,  aunque carente de presupuesto, ha intentado ofrecer una variada programación de eventos y espectáculos.

Precisamente, se viene gestando desde hace tiempo una empresa cultural bien interesante.  Es este un proyecto teatral, que consiste en reconstruir nuestros inicios como asentamiento, como incipiente poblado, recreando la historia de Sopinga –nombre primero dado al puerto de La Virginia-, basándose en la novela “Risaralda” del escritor caldense Bernardo Arias Trujillo. 

Pues bien, gracias al empeño tozudo de su director, el actor de teatro Germán Jaramillo, se han venido dando pasos importantes para consolidar el proyecto, se hicieron los castings para los actores, todos procedentes de las comunidades que habitan la región, y el contenido teatral está bien avanzado.

Sin embargo, para llegar a la puesta en escena, se requieren unos recursos que se han venido gestionando.  Aunque no se pudo comprometer a las entidades del gobierno local con una suma significativa que permitiera todas las facilidades técnicas, conociendo las dificultades presupuestales que nos agobian,  todo se adaptó para amoldarse a los recursos convenidos.

Por eso sorprende que,  cuando se esperaba ultimar los detalles para su estreno en agosto, de los recursos comprometidos hayan desaparecido la mitad, pues ligeramente fueron gastados en otras cosas.  Confiamos en que esta situación pueda corregirse,  ya que pone en riesgo la realización de la obra. 

Este proyecto es un aporte significativo a la construcción de identidad, que buena falta le hace a la ciudad.  Nosotros, que hemos sido “signados” con el estigma de  “Sin Tetas No hay Paraíso”,  y otras producciones que poco bien le hacen a nuestra autoestima colectiva, requerimos con urgencia miradas diferentes de nuestra procedencia, de quienes somos y para donde vamos.  “Risaralda”, que seguramente será un magnífico montaje de la más alta calidad artística, podría convertirse en un comienzo para  empezar a quitarnos de encima tanto señalamiento de ser una sociedad de putas y mafiosos. 


Estamos seguros que el primer mandatario dará las órdenes que se requieran para que no se pierda este esfuerzo, que en buena hora puede llegar a engalanar las celebraciones, y de esta forma evitará que este empeño se convierta en otra frustración.  De paso sería una bonita manera de honrar la memoria de Gabriel Germán Londoño.  Por eso hoy nos atrevemos a decir:  ¡¡¡Salve usted la obra Señor Alcalde!!!

martes, 4 de junio de 2013

15.000 NUEVOS EMPLEOS: VAYA CIFRA!!!

Según los datos revelados en días pasados,  por una representante del Ministerio de Trabajo que estuvo de visita en nuestra ciudad, esta es la cifra de empleos que se requieren crear para igualarnos, por lo menos, a la tasa de desempleo a nivel nacional. Y es que es lamentable lo que le ha venido sucediendo a Pereira:  una destrucción masiva del empleo que la ubica entre las ciudades con mayor número de desocupados.

Le hemos apostado al comercio, puntualmente a la localización de las grandes superficies, entregándoles beneficios para garantizar la inversión de sus capitales, y no hemos obtenido mayores réditos en cuanto a la creación de nuevos puestos de trabajo y,  mucho menos,  en relación a los encadenamientos con el sector productivo de la región. 

No quiero con esto decir que esté mal que hayan venido estas inversiones.  Además,  con o sin la anuencia del sector público, igual hubieran llegado.  Quiero manifestar que para garantizar un horizonte de desarrollo económico, es necesario definir las acciones que habrán de ejecutarse para lograr modificar el rumbo,  que en esta materia hoy parece más bien embolatado, y no seguir actuando como hasta ahora,  al vaivén de los acontecimientos.

Decía el Dr. Roberto Gálvez en este periódico que a la situación que hoy vivimos hay que enfrentarla con planificación.  Concuerdo con él en que se requiere una planeación adecuada de nuestro desarrollo, a partir de nuestras fortaleza y ventajas competitivas, integradas en un plan sistemático que tenga su sustento en el estudio de nuestra realidad, comparada con el entorno inmediato, ampliado y global.  Para ello,  hoy más que nunca, parece imprescindible el liderazgo del sector privado. 

También sería interesante retomar la idea de un centro de pensamiento.  Han existido varios, el CIR el más recordado de todos.  Desde él se produjeron grandes estudios  sobre la realidad local y regional que sirvieron como guía para orientar políticas de desarrollo.  No obstante este y los otros fracasaron,  fueron mal administrados, y no llegaron a los resultados esperados.  Pareciera ser la razón de su fracaso su excesiva dependencia del sector público,  sobre todo por la falta de continuidad de las políticas y los presupuestos, cambiantes con cada período de gobierno.


No obstante, los errores del pasado no pueden confundirse con las necesidades del presente, hay que aprender de ellos y retomar sobre nuevas bases.  Por eso propongo que sea el sector privado, representado por los gremios, quien re lance la iniciativa de un centro de pensamiento regional y la financie.  Parece poco sensato tener grandes inversiones en una ciudad que no sabe para donde va, que no estudia su pasado y no planea su futuro.  Gran parte de los problemas que hoy padecemos proceden de esta debilidad.  Por eso, como un mecanismo para asegurar el porvenir de sus empresas y también como un gesto de responsabilidad social, este sería un gran aporte del sector privado al desarrollo de nuestra ciudad.  

lunes, 27 de mayo de 2013

NO HAY NADA MÁS DEFINITIVO QUE LO PROVISIONAL

Por allá en el año 2004, cuando recibidos todos los diseños y el proyecto,   completamente estructurado, de lo que sería el Sistema de Transporte Masivo  Megabús,  lo único que restaba era su implementación.

Recuerdo cómo al expresar nuestra preocupación,  como oficina de Planeación,  sobre el intercambiador “provisional” ubicado en la glorieta de acceso al Barrio Cuba y en relación al estrangulamiento de la Avenida 30 de Agosto en el tramo que desde el Aeropuerto conduce a esta misma intersección, pasando por el colegio Aquilino Bedoya, se nos dijo que estos los dejaría de usar el Megabús al momento de construir la Avenida San Mateo. La misma que hoy, no se bien por qué razón, todavía se ve incompleta, y en la que “olvidaron” incluir un acceso al Aeropuerto desde el occidente.  Pero esa es otra historia.

Retomando, con tanto convencimiento nos dijo en su momento la gerente de Megabús que el intercambiador y el tramo de vía en mención eran provisionales, razón por la cual no se podían destinar recursos para ampliarlo o para hacer un diseño de dicha estación más decoroso, que tuvimos que dar crédito a sus palabras y autorizar la intervención tal y como estaba planteada.

La verdad hay muchas culpas que me asaltan por este tema. Por ejemplo, la sección que quedó aprobada en la Avenida 30 de Agosto fue una equivocación: con metro o metro y medio más de calzada habrían cabido dos carros y una moto.  Y otros errores que sólo se han visto con el paso del tiempo, como las proyecciones de ingresos,  pues a pesar de provenir de una prestigiosa banca de inversión,  demostraron estar totalmente sobre estimadas. Y qué decir del tema de la integración del transporte, base fundamental del proyecto y que aún hoy, después de casi diez años,  no se logra.

En fin, no me da vergüenza admitir que pudimos habernos equivocado. Existieron muchas presiones para aprobar rápidamente todo lo relacionado con este tema, bajo la amenaza de perder los recursos.  Fue ese un momento en el que todo aquel que  expresara alguna duda se convertía automáticamente en enemigo del proyecto y de Pereira.  Un papel difícil de asumir.

El tiempo sirve para la reflexión, para reconocer los errores y también para las correcciones.  Es un hecho evidente que al decir que esas infraestructuras serían provisionales se mintió, y por lo tanto sería bueno que por lo menos el tramo de vía en cuestión se amplíe a la mayor brevedad.  No es una gran obra por lo cual, con algo de voluntad, se puede corregir rápidamente.


Más allá de este tema puntual, es importante que el SITM se evalúe.  Que se revisen los errores cometidos en su implementación desde el punto de vista físico y,  sobre todo,  en cuanto a su operación, sus ingresos, etc. La ciudad le ha entregado demasiado, en recursos líquidos y cediendo parte importante de su infraestructura, y hoy amerita un replanteamiento para que este esfuerzo no se pierda.  Ante tantas circunstancias que han vuelto apremiante la situación de este sistema, sería imperdonable no hacerlo a la mayor brevedad.

martes, 21 de mayo de 2013

ALCALDE, CONVIERTA UN PROBLEMA EN UNA OPORTUNIDAD


La Ministra de Justicia anunció la inversión de 75 mil millones de pesos en la remodelación de la cárcel La 40.  Invertir semejante cantidad de dinero a un edificio existente, y que este ejercicio dé como resultado una capacidad menor (1.300 es lo anunciado) a la cantidad de presos que hoy están recluidos, suena poco sensato. 

Si se insiste en la remodelación,  se enterraría definitivamente la posibilidad de renovar el sector de Turín y,  a la vez,  se perdería la oportunidad de reubicar la cárcel en un predio en las afueras de la ciudad (los hay de sobra), en un dinámico complejo urbanístico.   Haciendo unas cuentas de servilleta, con un m2 de construcción bien costoso, digamos a $3 millones de pesos, y, restando el lote, esto daría más de 20.000 m2 construidos.

Leí que el Gobernador no está de acuerdo con la decisión tomada por el Ministerio.  No sé qué tipo de iniciativas hayan estado estudiando en otros municipios, lo que sí me queda claro es que Pereira, como capital del Departamento, puede y debe contar con un moderno centro carcelario.  También el Alcalde manifestó su inconformidad con la construcción de la nueva cárcel en su actual ubicación.  Opino que hay que respaldarlo en su firme posición de rechazar semejante exabrupto.   Y me pareció más que arrogante la respuesta del Ministerio de Justicia al decir que,  al ser el lote propiedad del INPEC,  el proyecto no tendría marcha atrás.

Señor Alcalde, como dicen popularmente, “no se la deje montar”.  Este proyecto no puede convertirse en un problema, usted puede hacer que sea una oportunidad de desarrollo.  Para ello tiene las herramientas que le otorga el ordenamiento territorial.

Al ser de altísimo impacto urbano, habría que entrar a revisar con lupa la conformidad del uso del suelo, pre requisito para obtener la respectiva licencia de construcción, y se debe exigir un plan de implantación, el cual dudo que logre cumplir con la mitigación de los impactos que produce este uso, sobre todo en términos sociales.   Por otro lado la nueva cárcel es, sin duda, uno de los proyectos más relevantes para Pereira en muchos años y,  por lo tanto,  amerita que la oficina de Planeación se ponga al frente de la búsqueda de los potenciales lotes para re formular el proyecto y presentarle alternativas al Ministerio de Justicia.  A mi me da la impresión que en esto, como en otras cosas, les cogió la tarde.

Pareciera que el Secretario de Planeación,  profesional de las más altas calidades, aún no asume su responsabilidad en el ordenamiento físico de la ciudad. Sabemos que sus máximas preocupaciones orbitan alrededor de la innovación, el bilingüismo y la movilización social.   Todo eso está muy bien y es necesario, aunque no se comprenda o no se haya explicado claramente a qué conduce.  No obstante, alguien le debe recordar que la ciudad existe porque es un territorio, un asentamiento cuya primera condición es espacial, y que el velar por el desarrollo armónico de los atributos físicos es una de las más importantes funciones de su cargo.